
No le va a salir gratis a Cristina Cifuentes, el empeño tratar de privilegiar al colectivo LGTBI por encima de los derechos de la sociedad con la Ley de protección integral contra la LGTBIfobia y la discriminación por razón de orientación e identidad sexual.
Cada día aparece en los medios una voz crítica. La última ha sido ‘El club de los viernes’. En un artículo publicado en Libertad Digital, el movimiento ha cuestionado la libertad del resto de partidos políticos al insinuar que la presidenta, «ha impuesto la obediencia para lograr aprobar la ley por unanimidad».
Algunas personas creen que La Sexta da información.
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‘El club de los viernes’ es uno de los movimientos liberales que defienden los derechos y libertades fundamentales (incluido el derecho de propiedad) frente a las iniciativas antidemocráticas del poder y exigen un adelgazamiento del Estado. A través de su página web, cuestiona y critica las leyes políticas que a su parecer «amenazan a nuestro sistema de libertades».

Defienden las libertades sociales frente a las políticas totalitarias de los políticos
Parte de la base de que «los políticos y el Estado acumulan demasiado poder, poder que ha sido obtenido a costa de las libertades y de los bolsillos de las personas». Y por ello intentan «plantar cara a la corrección política estatalismo y al neocomunismo de inspiración bolivariana que amenaza la convivencia, la pluralidad, el progreso y los derechos civiles».
Centrado sobre todo en analizar temas políticos y económicos de actualidad, el socio fundador de ‘El club de los viernes’, Eduardo Molins acudió a una tertulia Actuall el pasado mes de marzo dedicada a comentar, «¿Donde está el Pablo Iglesias de la derecha española?».
La ley LGTB es “totalitaria e innecesaria”
Con respecto a la ley Cifuentes, el club de los viernes opina que se está «introduciendo en el sistema educativo una ideología totalitaria de género», algo intolerable porque «la esfera privada de las personas debe desarrollarse pacíficamente sin coacción ni imposiciones, por parte de los políticos».
«Cifuentes quiere limitar los derechos fundamentales de la sociedad»
Por su interés reproducimos el artículo titulado «la Ley contra la LGTBIfobia»:
La línea liberticida que últimamente parecen estar adoptando muchos políticos españoles, Cristina Cifuentes ha defendido recientemente la Ley de protección integral contra la LGTBIfobia y la discriminación por razón de orientación e identidad sexual.
El funcionamiento de todos los partidos políticos (los nuevos también) dificulta la libertad de actuación de aquellos que quieren servir a sus conciudadanos desde la política, pero es que sólo imponiendo la obediencia sin crítica en todos los campos se logra aprobar leyes por unanimidad.
Se entiende así que todos los diputados madrileños (salvo dos por ausencia) hayan votado a favor de esta ley que introduce en el sistema educativo la ideología totalitaria de género y profundiza en la falta de libertad de los padres para elegir la educación que desean para sus hijos.
Teniendo en cuenta la situación de la política nacional, el acercamiento entre Rajoy y Rivera y la necesidad de la abstención socialista, resulta preocupante que algo parecido pueda extenderse al conjunto de España.
La discriminación positiva es perjudicial
Las listas paritarias imponen cupos por razón de género («sexo» dice la Constitución), perjudicando con estas discriminaciones positivas a muchas personas y creando por tanto agravios comparativos.
Lo mismo ocurre con la mencionada ley contra la LGTBIfobia: intenta someter todos los ámbitos (familiar, laboral, social …) a su dictado, limitando para ello derechos fundamentales de las personas, llegando incluso al punto de invertir la carga de la prueba y considerar al acusado de homofobia culpable mientras no demuestre lo contrario.
«Un nino y una niña son diferentes desde su nacimiento»
Abuso a la sexualidad de los ninos
«La ley limita la capacidad de los padres a educar a sus hijos»
Es además una ley innecesaria, porque ante situaciones de discriminación y de odio todos deberíamos estar protegidos de igual manera, y no en función de la materia objeto de afrenta. Lo mismo al que insultan por gordo o flaco que al que atacan por llevar gafas o por cualquier otra característica.
Una ley con «oscuros intereses»
Pero esta ley quiere que para todo se apliquen las directrices de esta ideología de género, impuesta por lobbies con oscuros intereses. Y es que, además, la ley contra la LGTBIfobia no será barata: obliga a que todos los centros educativos incluyan contenidos pedagógicos elaborados con la colaboración de las asociaciones LGTB, y por consiguiente los profesores deberán recibir formación, con cargo seguramente a los presupuestos; algo que Cristina Cifuentes niega en su publicidad a favor de esta ley adoctrinadora.
«Se quiere hacer creer que el problema es ser heterosexual»
Juzguen ustedes mismos. En el Guión para las charlas del acoso escolar homofóbico de Cogam (Colectivo Gay de Madrid) se proponen una serie de «juegos» para ninos de 12 años: en uno se simula una sesión de terapia en la que se diagnostica que el problema es su heterosexualidad; en otro un nino coge una tarjeta al azar y, por medio de signos, sus compañeros deben averiguar si el compañero es LGTBIQAP; u otro en el que se simula una entrevista de trabajo y el entrevistador debe intentar averiguar si el otro nino es gay o lesbiana.
Si todos tenemos claro que la educación no debe ser un monopolio de la Administración, en el que se fabriquen futuros camisas rojas, pardas o negras, es porque todos tenemos claro que la familia es el núcleo principal responsable de la educación de los hijos, y esta ley es una intromisión en los derechos de los padres, que, sin duda, en un contexto de educación básica obligatoria, deben tener derecho a elegir el centro y el proyecto educativo que mejor cumpla con sus expectativas. Y, a ser posible, con cheque escolar.