El encuentro europeo con el océano Pacífico (1513)

    Vasco Núñez de Balboa convencido de las maravillas que se contaban por los barrios de Sevilla tras el descubrimiento de América se animó a cruzar el Atlántico en 1501 al servicio del Adelantado Rodrigo Bastidas que llegó hasta el mar Caribe guiado por Juan de la Cosa.

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    Mapa de “Castilla del Oro del Reino de Tierra Firme”, 1550, Americo Vespuccio.
    Mapa de “Castilla del Oro del Reino de Tierra Firme”, 1550, Americo Vespuccio.

    Vasco Núñez de Balboa (1475-1519) convencido de las maravillas que se contaban por los barrios de Sevilla tras el descubrimiento de América se animó a cruzar el Atlántico en 1501 al servicio del Adelantado Rodrigo Bastidas que llegó hasta el mar Caribe guiado por Juan de la Cosa. Nuestro personaje pasó en poco tiempo de sirviente de un noble andaluz en su castillo a protagonizar aventuras en tierras colombinas.

    Feliciano Correa señala que este como criador de cerdos por aquellas tierras de Santo Domingo (hoy República Dominicana) no tuvo un gran éxito por los huracanes que se llevaron por los aires su cabaña porcina. Los prestamistas lo persiguieron para que devolviera una cantidad de reales de los que no disponía y fue entonces cuando se le ocurrió meterse en un barril de una expedición de Martín Fernández de Enciso al continente, concretamente a San Sebastián de Urabá (hoy Colombia). El viaje lo compartió junto a su perro «Leoncico» pero fue descubierto. Aunque amenazado con el abandono en una isla desierta el responsable de la expedición pensó que podría ser de mayor utilidad en aquellas tierras donde abundaban los grupos indígenas aficionados a envenenar sus flechas.

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    Vasco Núñez de Balboa.
    Vasco Núñez de Balboa.

    Allí se encontraron con Francisco Pizarro que tras 50 días esperando ayuda se disponía a abandonar aquel San Sebastián americano. Ante la agresividad del lugar se trasladaron a otro sitio en donde la tierra era más fértil y los habitantes de la selva menos agresivos. Pero tras encontrarse la violencia de una batalla frente a una tribu precolombina la Virgen de la Antigua de Sevilla obró el milagro de darles la victoria por lo que allí fundaron la ciudad de Santa María la Antigua del Darién (1510) en la costa Atlántica. Tras algunas disputas en la lucha por el poder nuestro descubridor fue nombrado Gobernador y Capitán de la provincia de Darién un año más tarde.

    Núñez de Balboa se abría el camino con hacha o espada penetrando la selva con expediciones siendo escudo de los peligros de la espesa jungla. Con una dieta de venado, osos hormigueros, iguanas y conejos sus expediciones avanzaban. Se adentró en la selva luchando contra poblaciones o estableciendo alianzas con ellas mientras recogía todo el oro que podía y entonces le llegaron confidencias de la existencia del Imperio Inca. Pero le alcanzaron malas noticias desde España por sus especiales fórmulas para llegar al poder. Todo un pícaro se veía otra vez obligado a huir. Montó una expedición desde Santa María a través del istmo de Panamá junto a una muchedumbre de guías indígenas (se habla de 600-800), 190 hombres y algunos perros.

    Vista del Pacífico desde los montes Urrucallala, Panamá.
    Vista del Pacífico desde los montes Urrucallala, Panamá.

    Poniendo tierra de por medio y en busca de aventuras que le reportaran riqueza Don Vasco entretenía el viaje de 35 grados y humedad latente por la selva con la risa escandalosa de su escudero africano Nuflo que no entendía los misterios del cristianismo que intentaba inculcarle un cura, el cual ante la muestra de su perfecta dentadura le tiraba de las orejas. La literatura de Octavio Méndez señalaba como un caimán saltó desde la orilla de un río para cazar uno de aquellos perros y tragarlo de una pieza ante la mirada atónita de toda la expedición.

    Rendidos de cansancio, mojados por la lluvia que se abría desde el cielo, avanzaban acompañados del sospechoso ruido de la serpiente de cascabel. Entre sustos de caimanes y trampas de lodo la expedición prosperaba bajo el ruido del pájaro «ya acabó» que torturaba su destino porque parecía anunciar calamidades y muerte. Pero Núñez de Balboa contaba con los indígenas y gracias a ellos la expedición acabó llegando a un océano desconocido para los europeos, el «Mar del Sur».

    Plano del encuentro europeo con el océano Pacífico, hecho por Juan Gijón.
    Plano del encuentro europeo con el océano Pacífico, hecho por Juan Gijón.

    Esta alianza con los indígenas es el secreto mejor guardado de todas las expediciones españolas en América. Avisado por ellos el descubridor se adelantó a toda la expedición con algunos indígenas para desde una cima de las montañas Urrucallala (Panamá) contemplar un paisaje fantástico. Se trataba de la primera mirada de un europeo sobre el océano Pacífico y el mundo se ensanchaba camino de su globalización, era el 25 de septiembre de 1513, día de San Miguel.

    Bajaron desde las alturas para celebrar en la playa el encuentro con el Mar del Sur bautizando el golfo como San Miguel y tomando posesión de aquellas aguas de forma simbólica con una espada en una mano y un estandarte con la imagen de la Virgen María en otra. Metido hasta las rodillas en el océano se oyeron unas palabras sobre la soberanía de aquellas aguas para los reyes Isabel y Fernando como era costumbre. Se había abierto «la ruta de Balboa» que pronto sería sustituida por el «Camino Real» desde Nombre de Dios (1510) a la ciudad de Panamá (1519). Nombre de Dios está considerado el asentamiento europeo más antiguo del continente americano que todavía mantiene población.

    Mapa de “Castilla del Oro del Reino de Tierra Firme”, 1550, Americo Vespuccio.
    Mapa de “Castilla del Oro del Reino de Tierra Firme”, 1550, Americo Vespuccio.

    La pelea por las riquezas americanas hizo que nuestro descubridor en su disputa con el Gobernador Pedro Arias de Ávila terminara decapitado por el poder judicial. Allí acabaron sus pícaras aventuras y fue Francisco Pizarro quien lo apresó para que se dictara justicia. Tras este servicio Pizarro fue apoyado por el Gobernador de «Castilla del Oro del Reino de Tierra Firme» Pedro Arias de Ávila para otra expedición, la conquista del Perú. Pero esto ya es otra historia que nunca pudo protagonizar Vasco Núñez de Balboa tras perder la cabeza por la aventura de «las Indias».

     

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    Juan Gijón es doctor en Historia por la Universidad Complutense de Madrid y fue profesor visitante del Instituto de Historia (CSIC). Lleva casi 20 años como profesor de Secundaria, ha colaborado con Oxford University Press España en diversos proyectos (2015-2016) y ha firmado más de medio centenar de títulos entre monografías, artículos y colaboraciones sobre los caballeros de las Órdenes Militares, la Casa de Borbón en el siglo XVIII, arquitectura militar, religiosidad popular, economía en la Edad Moderna, bibliografía, la represión política en la Guerra Civil española, etc. Es miembro de la Fundación Española de Historia Moderna, de la Associaçao dos Amigos da Torre do Tombo (Portugal) y de la Asociación Española de Amigos de los Castillos. Desde su atalaya, escribe en Actuall.