
Felipe Ximénez de Sandoval señalaba que al asomarse de niño a la historia era frecuente tropezarse con la frase “siete ciudades se disputan el honor de haber sido su cuna” refiriéndose al nacimiento de hombres geniales. Hasta Don Quijote mantiene semejante fenómeno con su lugar de La Mancha aunque naciera en la mente de Cervantes. Sobre Cristóbal Colón (c1466-1506) las elucubraciones ingeniosas ya desde el reinado de los Reyes Católicos jugando con su apellido y con la memoria del tiempo han situado su cuna en lugares como Cataluña, Baleares, País Vasco, Extremadura, Galicia y hasta Guadalajara, dentro de España, además de Portugal, distintos lugares de Italia, Francia e Inglaterra.
La lejanía en el tiempo y la importancia del personaje lo dotó siempre de un aura de misterio. El más famoso navegante de la historia no tiene una imagen demostrable en un grabado o un lienzo. El primer retrato conservado se realizó cuando ya había fallecido (parece que cerca de 1530) y la inmensa mayoría recordamos por los libros a un señor de cabello rubio, cara redonda y bien afeitado. Sin embargo, como todo buen marino, era frecuente y habitual que un navegante gustase de lucir barba más o menos cuidada. Colón no se quitó la barba para posar ante un pintor, que sepamos, aunque los retratos tras su muerte reflejaban a un personaje sobresaliente al estilo del momento en que se confeccionaba el lienzo.
Algunas personas creen que La Sexta da información.
Suscríbete a Actuall y así no caerás nunca en la tentación.
Suscríbete ahora
Sobre su barba poco se ha discutido pero la cuna del navegante se convirtió en una disputa internacional desde tiempo inmemorial, incluso hoy pese a la existencia de una red global de información. El “Almirante de la Mar Océana” llevaba a su hijo Diego en las negociaciones con los Reyes Católicos para desarrollar su gran proyecto. Diego Colón y Perestrello (c1479-1526) tuvo seis hijos, los dos últimos fueron Diego y Cristóbal, nacidos en Santo Domingo. Será en una investigación documental para dotar de un hábito de Órdenes Militares al último cuando nos encontramos con las pruebas contundentes del nacimiento del descubridor de América.
El otro hijo del navegante, Hernando Colón (1488-1539), nacido de una amante en Córdoba, se dedicó a comprar obras manuscritas o editadas por toda Europa para completar una magnífica biblioteca. Este cosmógrafo amigo de la geografía y la astronomía escribió una biografía sobre su padre en donde no aclara el lugar de nacimiento de Colón, señalando que algunos indicaban su nacimiento en diferentes lugares pequeños próximos a Génova, atribuyéndole una ascendencia noble inexistente buscando saldar cuentas con la historia.

Pero un marqués a finales del siglo XIX, Francisco R. de Uhagón, publicaba un trabajo sobre la patria de Colón a partir de documentación sobre las Órdenes Militares. Este había encontrado un documento de 1540 en donde se plasmaba la información de los antepasados del nieto del descubridor Cristóbal Colón de Toledo (1523-1571) para poder recibir el hábito de la Orden de Alcántara. En este se afirmaba que su hermano Diego Colón de Toledo (1524-1546) era caballero de la Orden de Santiago y por tanto se reutilizaban las pruebas genealógicas creadas en 1535 para convertir al hermano en caballero de la Orden de Alcántara. En estas pruebas se señalaba sobre los abuelos paternos: «Christóbal Colón, natural de Saona [Savona] cerca de Génova, y doña Felipa Moniz natural de Lisboa».

Estas pruebas genealógicas buscaban demostrar la “limpieza de sangre” necesaria para ennoblecerse con un hábito militar-religioso. Se trataba de una fórmula de discriminación social puesto que no se podía pretender obtener un hábito de Órdenes Militares si alguno de sus antepasados había sido “judío, moro, converso, hereje o preso”, aunque su antepasado “manchado” hubiera muerto un siglo antes. Colón conocía el latín, italiano, castellano y portugués por lo que sus fuentes de información fueron diversas. Salvador de Madariaga afirmó que su familia debía ser judía española instalada en Génova y de ahí que hablara el castellano mejor que sus otras lenguas, al ser este el idioma familiar, su lengua materna. Los estudios de Estelle Irizarry señalan a la familia Colón procedente de Ibiza, pero Menéndez Pidal pensaba que su castellano aportuguesado lo aprendió en el mundo comercial de los negocios.
En su testamento escribe sobre los reyes “…siendo yo nacido en Génova, les vine a servir aquí en Castilla y les descubrí el Poniente de tierra firme las Indias…”. Lo cierto y verdad es que los Colón residían en Génova y si el padre del héroe se dedicaba a los tejidos de lana debió ser una actividad de poco lustre para el inquieto Don Cristóbal que se hizo a la mar ya en la adolescencia conociendo Lisboa, Madeira e Islandia en el océano Atlántico. El autodidacta Don Cristóbal fue muy aficionado tanto a leer sobre mapas y portulanos como a aprender de viva voz de las autoridades sobre la materia. Portugal en el siglo XV era un país avanzado en la navegación y los descubrimientos oceánicos.

El genovés Cristóbal Colón se puso al servicio de los reyes españoles Isabel y Fernando para establecer una nueva ruta comercial hacia las Indias por el oeste. El navegante murió sin conocer que había llegado a un nuevo mundo aislado de Europa. Creyendo haber llegado a Japón (Cipango) como punto de paso hacia la India en realidad realizó una de las mayores gestas de la humanidad de todos los tiempos. Su esfuerzo e iniciativa personal para desarrollar el proyecto colombino supuso el encuentro de dos mundos.