Se ha celebrado el día del docente y las noticias remarcaban el fundamental papel que ejerce este colectivo además de sus reivindicaciones y situación actual. Algunas de las cuales no pasaban más que la superficie al quedarse en un simple titular.
Como por ejemplo, que ante la situación de que cada año hay más profesoras que profesores, para El País el problema era que los hombres cobraban más que las mujeres.
Algunas personas creen que La Sexta da información.
Suscríbete a Actuall y así no caerás nunca en la tentación.
Suscríbete ahoraAhí no ven desigualdad (que no la hay), como sí la ven en las ingenierías, pero sí injusticia por el salario ya que el profesor universitario cobra más que la profesora de Primaria.
Lo mismo ocurre cuando se leen noticias sobre el fracaso escolar de los niños. Se destacan las buenas notas de las niñas, pero no se indaga en el porqué de las malas de los niños, mucho más preocupante.

Pero es precisamente lo que ha hecho la norteamericana Christina Hoff Sommers, miembro del Instituto Americano de Empresa, para destacar que el sistema educativo se ha centrado en las chicas, dejando de lado a los chicos.
Hoff Sommers pone frente a sus contradicciones al feminismo radical porque ella fue una activista destacada en los años 70. Ahora se ha convertido en disidente y arremete contra las feministas radicales en su libro ¿Quién robó el feminismo?.
Al tratar a todos por igual el sistema beneficia al sexo femenino frente al masculino que, por lo general, es peor estudiante
La autora considera que ante lo que la norma define como estudiante modelo (las chicas) el sistema se ha adecuado para trata a todos por igual, lo que beneficia al sexo femenino frente al masculino que, por lo general, es peor estudiante.
Lo que viene a decir la señora Sommers no es que se premie, o se den ventajas a los chicos para corregir una ‘desigualdad’ en las notas. Todo lo contrario.
Denuncia que a los chicos no les dejan ser como son, lo que les perjudica y les convierte en peores estudiantes.
Que las escuelas dejen de ser espacios ‘libres de competencia’ donde todos ganan y llenas de sentimientos donde todos son buenos.
Para ello propone cuatro reformas:
1. Fomentar la lectura entre los niños (las niñas leen más y ‘mejor’)
2. Inspirar la imaginación masculina
3. Eliminar el ‘todo prohibido’
4. Recuperar el recreo.
Te puede interesar:
Una filósofa feminista contra el Dogma de Género: hombres y mujeres no son de tribus opuestas