
Esta mexicana es la cara visible de la Alliance Defending Freedom (organización conservadora surgida en EEUU) ante la Organización de los Estados Americanos (OEA). Aunque parece una mujer menuda, su misión es gigante: defender la vida, la familia y ley en los múltiples foros y debates que se dan en las organizaciones internacionales.
Más de una vez Casillas ha tenido que alzar la voz para recordarle a presidentes o ministros que ellos obedecen a una Constitución y que deben dejar de lado su agenda ideológica personal para responder por el deseo de los ciudadanos que representan.
Algunas personas creen que La Sexta da información.
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Suscríbete ahoraDesde Bogotá, discute con Actuall las presiones a las que se enfrenta Latinoamérica para cambiar su postura “conservadora” y los abusos que cometen las Cortes para aprobar leyes en contra de esos principios.
¿Cuál es el panorama internacional entorno a las leyes que promueven el aborto y los múltiples derechos homosexuales?
A nivel internacional está la tendencia por fomentar estas nuevas leyes que ahora protegen los deseos de estas personas. Es una crisis. Se están utilizando a las organizaciones internacionales para presionar a los países, especialmente a Latinoamérica, porque aquí hay gente que todavía tiene valores. Para mí es una nueva forma de dictadura.
«Ahora se crean leyes específicas en las que se está discriminando a los demás para beneficiar a un grupo pequeño»
¿Por qué asegura que este tipo de leyes protegen deseos y no derechos?
No son sus derechos, porque están protegidos ya. Yo creo que sí hacían falta medios porque había veces en las que se estaba mal encaminada esa protección. Pero ahora se crean leyes específicas en las que se está discriminando a los demás para beneficiar a un grupo pequeño y ahí sí hay una injusticia social.
Pero, ¿no podría decirse que son unos derechos humanos que antes eran desconocidos?
Los derechos humanos surgen de la propia persona, son inherentes a ella, inalienables, imprescriptibles y universales. Lo que hay que distinguir es que puede gozarlos en mayor o menor medida, pero no es que no lo tenga. No hay que crear nuevos derechos humanos porque ya existen. Cuando éstos se definieron se buscaba poner un ‘tope’ que debía dársele a cada persona y si nos ponemos a crear nuevos derechos esto peligra y podríamos volver a cometer las atrocidades de los nazis.
Nos toca volver a decidir qué derecho está por encima de qué derecho: el de la mujer o el del nino por nacer; el del homosexual o el de la familia. ¿Y quién va a decidir? Lo están haciendo las Cortes o las organizaciones internacionales. Lo que habría en todo caso que hacer es legislar el goce de esos derechos, no crear nuevos.
¿Qué es lo que más preocupa a ADF ante este panorama?
Que estas nuevas leyes eliminan la responsabilidad, la obligación que conlleva cada derecho. Lo que dicen es que tú tienes todos las posibilidades pero no hay obligaciones. Esto es grave porque si siguiéramos esa lógica jurídica para otros casos tendríamos situaciones como la del asesino que no puede ser culpado porque “él me hacía un daño y se me antojó matarlo, ¿y qué?”. A mí me impresiona cómo el supuesto derecho a la autonomía se impone sobre todos los otros derechos para que puedas hacer lo que te viene en gana.
«A mí me impresiona y admiro mucho a un joven que piensa diferente. Yo siempre les digo que se sientan orgullosos de pensar diferente porque eso significa que tienen mayor capacidad de reflexión»
En la región se ha visto que el aborto, el matrimonio y la adopción homosexual han sido aprobados por las Cortes de cada país en lugar de ser legisladas por los legislativos. ¿Por qué está pasando esto?
Hay un gran desconocimiento a nivel general. El mismo legislador ignora que su derecho a legislar está siendo pisoteado. En Estados Unidos tras la aprobación del matrimonio homosexual se dio ese debate y concluyeron que se violentó un proceso democrático porque la Corte, en lugar de dejar que cada pueblo decidiera, se impuso. Y esa tendencia se vive en las organizaciones internacionales, porque son ellas las que están presionando para que haya cambios en cada país, pasando por encima del orden legislativo y tomando facultades que no les competen. Los legisladores deberían sentirse indignados por la actuación de las cortes porque están asumiendo dos poderes: el legislativo y el judicial. Y lo están haciendo mal porque dictan la sentencias sin una regulación posterior, lo que genera caos.
¿Cree que para las futuras generaciones será posible pensar diferente?
A mí me impresiona y admiro mucho a un joven que piensa diferente. Yo siempre les digo que se sientan orgullosos de pensar diferente porque eso significa que tienen mayor capacidad de reflexión. Estos “nuevos derechos” se nos han metido por el sentimentalismo, pero ese sentimentalismo apaga cualquier racionalidad. Aquellos jovenes que tienen la capacidad de reflexión tienen la responsabilidad de transmitirlo y de actuar en su ámbito de influencia.
¿Cuál es el reto para Latinoamérica en los próximos cinco años?
El reto es grandísimo porque la región se ha convertido en el target de las organizaciones internacionales ya que en muchas de las constituciones y con muchas leyes todavía se protege a la familia y al no nacido. Si logran controlar Latinoamérica tienen un continente completo a su favor y eso es mucho poder político. Por eso, hay muchísimo dinero y muchísima presión de por medio. Además de poder enfrentar esta situación, el siguiente reto será salvaguardar el derecho a pensar distinto, a tener objeción de conciencia y a no ser forzado a actuar. Lo peor que podría pasar es que seas obligado a pensar y actuar de una manera contraria a tu forma de vida.