
“Ofendidos, despreciados y cansados de los ataques laicistas de Manuela Carmena”. Así, es como se sienten los más de 19.000 ciudadanos que desde este jueves se están dirigiendo por correo electrónico a la alcaldesa de Madrid para pedirle que no retire del callejero madrileño la plaza del ‘Sagrado Corazón de Jesús’.
La idea de cambiar el nombre de la plaza madrileña ha sido del concejal presidente de la Junta Municipal de Chamartín, Mauricio Valiente (en cuyo despacho cuelga un poster de Lenin) durante el último pleno del distrito en su mandato, que tuvo lugar el pasado martes. Su intención es que plaza del ‘Sagrado Corazón de Jesús’ pase a denominarse plaza ‘Rafael Sánchez Ferlosio’ para homenajear al escritor fallecido.
Algunas personas creen que La Sexta da información.
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Suscríbete ahoraMásLibres.org: «La libertad comienza por el respeto, también por la cultura, la tradición, las creencias y el nombre que nuestros antepasados dieron a las calles y plazas de las ciudades donde vivimos»
Para dar luz verde a este cambio es necesario que la Junta de Gobierno de Madrid, con Carmena a la cabeza, la apruebe.Por ello, los ciudadanos tratan de impedirlo escribiendo a la alcaldesa de Madrid a través de la campaña ‘Enésimo desprecio de Carmena a los cristianos’, puesta en marcha por MasLibres.org.
La portavoz de la plataforma por la libertad religiosa, Teresa García-Noblejas, defiende que “se puede honrar al escritor”, “sin tener que despreciar, una vez más, a los todos los cristianos”. “El Gobierno de Carmena ha desestimado que el nombre del escritor figure tanto en una biblioteca como en una nueva zona verde que hasta ahora no tenía nombre en el distrito de Chamartín. Lo que pone de manifiesto que su desprecio hacia los creyentes roza la obsesión”, denuncia.
García-Noblejas lo tiene claro: “La libertad comienza por el respeto, el respeto a las normas sí, pero también el respeto por la cultura, la tradición, las creencias y el nombre que nuestros antepasados dieron a las calles y plazas de las ciudades donde vivimos”.
Y concluye: “Madrid está hecha por y para todos, alcaldesa. Y, aunque a Carmena le moleste, también para los cristianos. Sí la alcaldesa de Madrid no actúa en beneficio de sus ciudadanos, no merece volver a liderar el consistorio madrileño. Sus decisiones tendrán repercusión en las próximas elecciones”.