
Se atribuye erróneamente a Berlot Brecht un poema del pastor protestante Martin Niemöller de 1946: “Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista, (…)Cuando finalmente vinieron a buscarme a mi, no había nadie más que pudiera protestar.”
Cuando uno pensaba en Google, Youtube, Facebook uno solía ver solo la cara mercantilista de estas empresas, es decir, sabíamos que daban algo “gratis”, pero que el precio era comerse anuncios -cada vez más molestos- o ese vox pópuli de que vendían nuestros datos para que luego nos saliesen anuncios “dirigidos”.
Algunas personas creen que La Sexta da información.
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Suscríbete ahoraComo usuario puedo vivir con ello, es el capitalismo, vale. Lo que me empieza a mosquear es cuando una compañía me pretende vender un ideario por el que yo no he firmado. En eso, damas y caballeros, Facebook, Twitter, y todas esas redes sociales se han convertido un monopolio tecnológico. Surge la pregunta de «¿por qué tengo que estar allí?” y es que con el auge de noticias falsas, la gente busca a personas de la que se fía para informarse. Aún quedamos los que estamos dispuestos a mantener ese referente ético de contrastar una información.
Y esa gente sí debe tener garantizado un acceso a plataformas que son dominantes.
EEUU reconoce en la llamada Section 230 de la Communications Decency Act, por el que no hace responsable a una red social de lo que publiquen otros. Cuando se estrenó esta normativa, se pensó acertadamente que era una medida para garantizar la libertad de expresión.
¿Qué ha pasado? Que a esas mismas plataformas que gozaban de esa medida han abusado de ella, se han dedicado a promover arbitrariamente contenido progre, y censurado a los de derechas, llegando a expulsarlos so pretexto de que “difunden fake news”.
Primero fue gente muy extremista, o los típicos “zumbados”, conspiranoicos. Periodistas como Alex Jones, que era auténtica gasolina para memes en redes sociales. Y en ese momento ya hubo voces de alarma que fueron ignoradas porque esos eran unos locos…

Poco a poco estos neocensores, pero con un claro sesgo ideológico, han ido laminando toda oposición, hasta el punto que gente nada puesta en estos temas nos hemos dado cuenta. Ahí estaba el senador norteamericano Ted Cruz interrogando a una responsable de Google al respecto de las acusaciones formuladas contra ellos, por un sesgo ideológico que se supone que no deben tener. El llamado Project Veritas no ha rascado más que la superficie, sospecho.
El chollo se les acaba. Trump no será muy avispado pero como usa mucho esas redes, Twitter sobre todo, sabe perfectamente lo que se tejen entre manos, y ve que hay gente a la que están expulsando, a menudo con pretextos, a usuarios que no tienen ideas progresistas, mientras los terroristas autodenominados antifascistas campan a sus anchas y coordinan actos violentos, por ejemplo cada vez que hay un G-7, como en Irún…
Lo ha dicho un comentarista irlandés, Dave Cullen, en Youtube: “El acceso a estas plataformas debería ser un derecho humano en 2019. De otro modo, no tienes libertad de expresión”, porque lo que dices, se lo lleva el viento.